El chófer de Sánchez que se llevó el dinero... y se esfumó
El chófer que se esfumó (y el PSOE no lo busca)
Mientras Pedro Sánchez firmaba discursos contra la corrupción en el Congreso, su antiguo chófer, Cristian Corvillo, se desvanecía como un fantasma en la trama Koldo. No está imputado, nadie le ha citado a declarar, y sin embargo, la UCO lo tiene señalado como nexo corruptor en un rosario de negocios turbios: desde mascarillas pandémicas hasta chalés de medio millón para ministros. ¿El detalle más irónico? Que el mismo Sánchez lo usó como chofer en su campaña para ganar las primarias del PSOE en 2017, cuando aún no olía a podrido.
El negocio de las mascarillas (y los 100.000 euros perdidos)
En marzo de 2020, cuando España se ahogaba en la primera ola, Corvillo —administrador de Egisse, una sociedad que desapareció en 2022— envió a Víctor de Aldama (el comisionista estrella de la trama) los certificados de mascarillas a las 18:02 horas. Cincuenta y seis minutos después, Aldama los reenviaba a Koldo García, asesor de José Luis Ábalos. La UCO no tiene dudas: era su hombre. Y no solo eso. Un documento de Aldama anotaba 100.000 euros con el nombre de Cristian (sin apellidos), como si fuera un trofeo de caza. Pero el chófer, en lugar de cobrar, se hizo invisible.
El chalé de Ábalos (y el dinero que nunca llegó)
La UCO reconstruyó cómo Corvillo fue el intermediario oficial para comprar un lujoso inmueble en La Alcaidesa (Cádiz), valorado en más de 500.000 euros, supuestamente como soborno para Ábalos. El plan era que lo pagara un tal Henrique, un venezolano de paja, pero al final Aldama lo tiró a la basura y le encargó el trabajo a Corvillo. ¿El resultado? Un contrato de arras firmado por el exchofer, pero sin rastro del dinero. Como en un juego del calamar financiero, donde algunos jugadores desaparecen antes de que suene la música.
Los 3,3 millones y la empresa fantasma
Pero esto no era un negocio de mascarillas, sino un imperio. Corvillo Energy —otra de sus empresas— facturó 175.450 euros a Salamanca Fuel Center, una de las siete sociedades que defraudaron 231 millones a Hacienda. Y lo más gracioso: la UCO encontró que su empresa compró participaciones de MTM 180 Capital, de Aldama, por 3,3 millones de euros. ¿Para qué? Para suscribir contratos de gestión. Traducción callejera: para lavar dinero con facturas falsas.
El hermano, los hoteles y el aval de 40 años
Mientras Cristian se esfumaba, su hermano Rubén —socio en Drive Business— ayudaba a Aldama a pagar el aval de dos hoteles en San Roque (Cádiz) por 40 años. Como si fueran dos pisos en un chalet adosado, pero en versión negocio sucio. Y todo esto, mientras el PSOE hablaba de transparencia.
¿Por qué no le imputan?
La UCO está perpleja. Corvillo fue candidato socialista en 2015 (hasta que lo apartaron), chofer de Sánchez en 2017, y ahora, el hombre de confianza de Aldama en la trama Koldo. Pero como no hay pruebas directas (solo correos, facturas y testigos), se le deja en stand by. Como ese vecino que siempre huele a quemado, pero al que nadie denuncia.
El epílogo más cruel
Mientras los españoles hacíamos cola para comprar mascarillas en 2020, Corvillo las gestionaba desde la comodidad de su despacho. Y mientras los políticos del PSOE clamaban contra la corrupción, él se convertía en el hombre invisible de la trama. La moraleja: en este país, algunos se hacen ricos con el dinero público, otros desaparecen sin dejar rastro, y el resto… seguimos pagando el sablazo.
Datos duros integrados (sin que parezca un informe de Hacienda):
- 100.000€ anotados con su nombre en un documento de Aldama.
- 500.000€ el chalé de La Alcaidesa para Ábalos.
- 3,3 millones en participaciones de MTM 180 Capital.
- 231 millones el fraude fiscal vinculado a Salamanca Fuel Center.
- 40 años de aval para hoteles en San Roque.
- 18:02 horas del 18 de marzo de 2020: el correo que lo delató.
- 2,1 millones transferidos por Espaeventos (empresa vinculada a Villafuel).
Luisa Soto