La Guardia Civil tiene sin usar 9.000 pistolas al no poder comprar balas a Israel

Pistolas Ramon: 2 millones en pisapapeles

politica Una imagen conceptual y satírica. Un almacén oscuro y polvoriento lleno de miles de pistolas modernas apiladas en cajas, con una cinta de 'Fuera de Servicio' cruzando la escena. En primer plano, un solo cartucho de bala dorado iluminado por un foco, como si fuera una joya inalcanzable, mientras que al fondo se ve un contrato gubernamental con un sello rojo de 'VETADO'. Estilo cinematográfico, tonos fríos y contrastes fuertes.

Imagínate comprarte un coche deportivo de lujo y descubrir que solo funciona con un combustible exótico que el gobierno acaba de prohibir. Pues bien, la Guardia Civil ha hecho exactamente eso, pero con 9.000 pistolas Ramon. Entre 2021 y 2023, el Estado soltó dos millones de euros a la empresa israelí EMTAM por unos juguetes que ahora sirven, básicamente, para sujetar papeles en un almacén.

¿El motivo? El Gobierno, en un alarde de coherencia geopolítica, vetó la compra de 15 millones de balas a IMI Systems por la guerra en Gaza. El problema es que, según los tests del Servicio de Armamento y Equipamiento Policial, las balas de Fiocchi Munizioni, Omena Technologies y Sellier & Bellot son básicamente petardos que se encasquillan.

Solo las israelíes funcionaban. Pero esperen, que la ingeniería financiera es un arte. De esas 9.000 pistolas, unas 4.000 llegaron defectuosas; un agente terminó herido de gravedad porque el sistema de extracción era una broma. La solución de María Gámez fue enviar un 'kit de extracción', una especie de parche casero que no sirvió para nada.

Como el contrato tenía una cláusula que impedía la devolución sin pagar una millonada, el Estado decidió quedarse con la chatarra. Para rematar la jugada, Fernando Grande-Marlaska ha lanzado una nueva licitación con Guardian Homeland Security. El resultado: 7.500 pistolas nuevas que cuestan 600 euros la unidad, frente a los 269 euros de las anteriores.

Un recargo del 120% por el placer de empezar de cero. Mientras tanto, el Ministerio del Interior ha tenido que hacer malabarismos con contratos de 9,8 millones de euros para balas, jugando al gato y al ratón con los socios de coalición y las promesas de Pedro Sánchez. Un despliegue de gestión donde la seguridad ciudadana es la variable de ajuste.

Crítica:

El texto original es una mina de oro de incompetencia administrativa, pero falla al no cuestionar por qué se compró armamento cuya munición dependía de un único proveedor extranjero. Es la definición de manual de un riesgo operativo ignorado por pura negligencia.

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