Más de 300 millones de euros fueron en marzo y abril de 2026 a entes internacionales y ONG

Caja común: el buffet libre gubernamental

politica Una ilustración satírica de un grifo dorado gigante instalado en un despacho gubernamental lujoso, donde el agua que sale son monedas de euro y billetes que caen en un mapa mundi desgastado. Estilo caricatura editorial de periódico, colores contrastados, atmósfera de opulencia frente a precariedad.

Mientras el ciudadano medio hace malabares para que el presupuesto familiar no explote antes del día quince, en los despachos del Consejo de Ministros el dinero fluye con la naturalidad de un grifo abierto en plena inundación. Marzo y abril de 2026 no han sido la excepción: 11.000 millones de euros decididos en reuniones rápidas, aunque si sumamos los 'efectos secundarios' como la sanidad gratuita inmediata para irregulares, la cifra se vuelve astronómica.

El riego es constante. A principios de abril, la AECID soltó 40.000.000 de euros en subvenciones a ONG para la 'solidaridad global', un concepto tan etéreo que casi se puede tocar. Pero eso es calderilla comparado con los 264.820.000 euros en 'contribuciones voluntarias' a entes internacionales el mismo mes.

En total, más de 300 millones se fueron volando fuera de nuestras fronteras mientras aquí contamos los céntimos. La ingeniería financiera sigue su curso con los 'suplementos de crédito', ese truco para alimentar a los amigos. El CIS, por ejemplo, recibió a mediados de marzo unos 2 millones de euros extra sobre sus 18 millones habituales para 'estudios técnicos'.

Muy técnico todo. Por otro lado, el Ministerio de Defensa ha dinamitado el presupuesto con 1.339.500.000 euros para 'necesidades ineludibles'. Lo ineludible, por lo visto, es gastar sin freno. Desde los 500.000 euros urgentes para las lluvias en Mozambique —destino final desconocido— hasta los 286.715.807 euros del Fondo de Contingencia para atención a inmigrantes, la caja común es un buffet libre.

Y para cerrar el círculo de la hipocresía, 175 millones de euros en abril para el despliegue de los Mossos d’Esquadra, el precio del alquiler de la estabilidad en Moncloa. Todo esto ocurre sin que el Poder Legislativo pueda decir ni 'mú', mientras nosotros, los que pagamos la fiesta, solo recibimos la factura.

Crítica:

El texto original es un ejercicio de indignación con datos precisos, pero peca de una parcialidad evidente al omitir el propósito real de las ayudas. Es más un panfleto de denuncia que una noticia equilibrada, aunque su eficacia reside precisamente en ese hígado.

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