Ceuta, obligada a recibir médicos de ONG: «Estamos como en África. Da la sensación de que no somos europeos»

Ceuta: Sanidad en coma y olvido ministerial

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un estetoscopio gigante que intenta sostener un mapa fragmentado de una ciudad costera pequeña. Alrededor, siluetas borrosas de multitudes y cajas de suministros médicos con logos genéricos de ayuda humanitaria. Colores contrastados: el azul frío de la burocracia frente al naranja cálido del caos urbano. Estilo editorial de revista política, trazo limpio pero cargado de ironía.

Ceuta ha dejado de ser una ciudad para convertirse en una sala de espera a cielo abierto, y no precisamente de las que tienen aire acondicionado. Nabila Benzina, consejera de Sanidad, lo suelta sin anestesia: se sienten como en África, aunque tengan el DNI europeo. La aritmética es cruel: una ciudad de 84.000 habitantes que, de repente, ve cómo su población se infla un 16% por un asalto masivo el pasado 30 de julio.

Mientras INGESA, el brazo gestor del Ministerio de Sanidad, juega a los números y dice que la situación 'no es alarmante', los médicos de urgencias están al borde del colapso, quemando horas extra como quien quema etapas en un Tour de la desesperación. La gestión es un caos de estimaciones.

No hay censos, hay 'volúmenes'. Se calcula que hay más de 10.000 personas en la calle basándose en que Cruz Roja reparte 4.500 comidas y Servicios Sociales otras 3.000. Es como intentar contar los granos de arena de una playa mientras te cae un temporal encima. Para evitar que el sistema sanitario haga 'crack', han tenido que llamar a Médicos Mundi, que envía un equipo de tres médicos, dos enfermeros, dos psicólogos y dos trabajadores sociales.

Básicamente, han tenido que importar solidaridad externa porque el Ministerio de Mónica García parece haber olvidado que Ceuta y Melilla son sus 'joyas de la corona' —aunque ahora mismo brillen más por el óxido que por el oro—. Entre fiebres de origen desconocido, traumatismos por reyertas y siete casos de agresiones sexuales reportados en el centro de crisis, la ciudad respira pánico.

Las chicas ceutíes han agotado el gas pimienta en las tiendas; la seguridad se ha vuelto un lujo y la normalidad un cuento chino que cuentan en Madrid. Al final, la receta de Benzina es drástica: el retorno, porque Ceuta no puede ser un refugio infinito gestionado con parches y voluntariado.

Crítica:

El texto original es una entrevista donde la consejera hace todo el trabajo sucio de denuncia. Falta la versión del Ministerio de Sanidad, lo que deja la pieza como un monólogo de agravios, aunque sea una realidad palpable.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!