Crítica:
La noticia es un despliegue de datos impecable, pero el título original es demasiado tímido para la magnitud del escándalo. Falta que alguien pregunte quién en Defensa firmó el visto bueno a esa 'baja temeraria'.
La noticia es un despliegue de datos impecable, pero el título original es demasiado tímido para la magnitud del escándalo. Falta que alguien pregunte quién en Defensa firmó el visto bueno a esa 'baja temeraria'.
En el tablero de la diplomacia, hay quien juega al ajedrez y quien juega al parchís con los expedientes. Mientras el consulado de Buenos Aires se comporta como un examinador de oposiciones obsesionado con la coma y el punto, procesando apenas 1.800 nacionalidades al mes frente a un alud de 645.052 solicitudes, en Rosario han descubierto la fórmula mágica. Allí, bajo la batuta de Pablo Platas, el ritmo es frenético: 3.000 nuevos españoles al mes. Es como comparar una oficina de correos un lunes por la mañana con una cinta transportadora de Amazon en Black Friday. La diferencia no parece ser la eficiencia, sino el 'cariño' político. En mayo, el ministro Ángel Víctor Torres aterrizó en Argentina para una 'coordinación de agenda' que, curiosamente, solo incluía un cónclave privado con Platas, el embajador Joaquín de Arístegui y Fernando Martínez. Al resto de cónsules —Mendoza, Córdoba, Bahía Blanca— los dejaron fuera, como quien no invita al primo pesado a la cena de Navidad. El resultado es un contraste obsceno: mientras en Mendoza se despachan a un ritmo de 500 al mes tras recibir 100.000 expedientes, Rosario vuela. El negocio es redondo. Con la Ley de Memoria Democrática, el Gobierno ha abierto el grifo: 33.638 inscritos solo en el primer trimestre. A este paso, el año cerrará con unos 125.000 nuevos votantes en el CERA. Entre el 'trato VIP' que De Arístegui quiso colar para una influencer vecina de la embajada y la anécdota de Ricardo Darín eligiendo Jaén al azar para su carta de naturaleza, la sensación es que la ciudadanía se está repartiendo como caramelos en un bautizo. Al final, el despliegue de 657 nuevos efectivos contratados por José Manuel Albares parece servir más para gestionar el caos que para garantizar la rigurosidad.
En la política riojana, el currículum parece haberse convertido en un ejercicio de literatura fantástica. No es que se mientan, es que 'ajustan la realidad' como quien intenta cerrar una maleta llena de ropa el día del viaje. El caso estrella es Javier García Ibáñez, el actual secretario general y candidato a las autonómicas del próximo mayo. García Ibáñez, que ya era concejal de Arnedo en 2003 con 21 años (cuando la mayoría estábamos intentando no suspender mates), juega al escondite con sus estudios. En el Parlamento dice que cursó Ciencias Políticas en la UNED 'sin culminar', una muletilla que apareció mágicamente en 2023, justo cuando se convirtió en diputado. Sus detractores, que tienen la lupa encendida, se preguntan si tiene el bachillerato o si entró a la universidad por la puerta de los mayores de 25. Para colmo, rumorean que su puesto en la biblioteca pública de Arnedo entre 2000 y 2003 fue un 'regalito' del entonces alcalde José María León Quiñones. Pero el menú de hipocresías sigue. César Luena, el hombre de confianza de Pedro Sánchez y actual eurodiputado, presume de un doctorado 'cum laude' en 2014 y una licenciatura en Humanidades de 2003 con mención honorífica. El problema es que Pedro Sanz, ex presidente de La Rioja, sugirió que la tesis la escribió otro. Luena amenazó con querella, pero al final el ruido se apagó, como ocurre con muchas sospechas cuando el poder protege al suyo. Y no olvidemos a Concha Andreu, ex presidenta de la región y senadora. Andreu ha hecho un truco de magia con su formación en Enología: lo que en la web del PSOE era un 'máster' entre 1990 y 1992, en el Senado se ha transformado en 'licenciatura'. El detalle es que en aquellos años no existían los másteres oficiales. Básicamente, ha intentado vender un curso propio como un título reglamentado. Una ingeniería curricular digna de un premio al optimismo.
Mientras el ciudadano medio se pelea con el cajero automático para sacar veinte euros, en la frontera de Ceuta se ha jugado una partida de póker con la seguridad nacional donde el Estado ha ido haciendo 'blind' sin darse cuenta. El último informe de José María Gil Garre no es una lectura ligera para el domingo; es un jarro de agua fría. Resulta que, aprovechando el caos de la avalancha del 30 y 31 de julio, al menos 12 yihadistas decidieron que era un momento estupendo para colarse en la ciudad. No fue una migración desesperada, sino una infiltración oportunista. De esos doce, cuatro fueron expulsados, incluyendo a los hermanos Chakir y Chakib Achatoui, que ya conocían el camino de vuelta desde 2018. Pero aquí viene el verdadero sablazo: hay dos células activas y una de ellas tiene órdenes de ejecutar una acción de 'inghimasi'. Para los que no hablamos yihadí, esto significa infiltrarse entre la gente como quien va a comprar el pan para luego detonar un ataque de alta letalidad. El objetivo no es cualquier escaparate, sino los soldados españoles, a quienes han deshumanizado mediante campañas de odio en TikTok e Instagram hasta convertirlos en el 'ejército de ocupación'. La hipocresía es deliciosa: Rabat colabora en la caza del terrorista mientras permite que Castillejos sea un 'hub' de reclutamiento donde, entre 2014 y 2015, salieron más de 1.600 combatientes hacia Siria e Irak. Personajes como Mohamed Hamduch, el 'Kokito de Castillejos', son la prueba de que el ecosistema está vivo. Mientras tanto, nuestros militares operan con dotaciones insuficientes y reglas ambiguas, exponiéndose a emboscadas como la del 27 de agosto en Benzú, que dejó cuatro heridos. Básicamente, hemos dejado la puerta abierta y el perro dormido mientras el lobo ya tiene el mapa de la casa.
Imaginen que están en una celda de la prisión de Estremera, con el tiempo pasando lento y la soga de la extradición a EE. UU. apretando el cuello. Ahí está Hugo Armando Carvajal, alias 'El Pollo', el hombre que sabía dónde estaban enterrados todos los secretos del régimen de Chávez. En lugar de rezar el rosario, el exjefe de la DIM (2004-2011) y la DGCIM (2013-2014) decidió jugar al 'Mercado de Pulgas' de la inteligencia, redactando una carta manuscrita para comprar pruebas sobre el caso Morodo. No era filantropía; era una transacción de supervivencia. 'El Pollo' buscaba moneda de cambio para evitar que la DEA lo mandara a una cárcel yanqui por narcoterrorismo y vínculos con el Cártel de los Soles y las FARC. Básicamente, intentó usar la información sobre José Luis Rodríguez Zapatero como un 'vale de descuento' para conseguir el asilo político en España. Mientras el ciudadano medio pelea con la factura de la luz, Carvajal negociaba la compra de documentos sensibles para darle cuerpo a sus declaraciones ante la Audiencia Nacional. La ironía es deliciosa: el tipo entró a España en 2019 con un pasaporte falso a nombre de Adolfo José Mouriño Olsen (cortesía del CNI), fue cazado en 2021 y terminó siendo extraditado el 19 de julio de 2023, justo cuatro días antes de las elecciones generales. Se llevó los papeles comprados en la maleta hacia Estados Unidos, dejando a los jueces españoles con las ganas. Al final, la trama cerró el círculo con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y la imputación de Zapatero por el caso Plus Ultra tras los datos de Rodolfo Reyes Rojas enviados por la HSI el 18 de marzo de 2026. Un tablero de ajedrez donde las piezas son espías, presidentes y maletines con papeles.
En el tablero del Ministerio del Interior, las piezas se mueven con una lógica que solo entienden quienes no tienen que patrullar la calle. Mientras la plantilla de la Policía en Ceuta sobrevive a base de café y horas extra, soportando una presión que haría temblar a cualquiera, Fernando Grande-Marlaska ha decidido aplicar la técnica del 'premio al círculo íntimo'. El detalle es exquisito: la pareja de Pedro Ferrer, el número dos de la Policía en Ceuta, ha sido catapultada al Consulado de España en Sao Paulo. Para el agente de a pie, que ve cómo su descanso es un mito urbano, este traslado a Brasil no es una gestión de recursos humanos, sino un billete dorado con una retribución económica que deja en ridículo cualquier incentivo salarial real. Pero el surrealismo no termina en el Atlántico. En Ceuta, el mando operativo ahora recae en Francisco López Gordo, un comisario general con un currículum peculiar: es el hombre que canceló un partido de la Selección sub-20 contra México el 30 de septiembre porque, según sus informes, no podía garantizar la seguridad en un estadio de 6.000 personas. Es la paradoja perfecta: el hombre que no puede controlar un campo de fútbol es el elegido para gestionar una ciudad con más de 20.000 ilegales y un caos operativo donde 70 policías tuvieron que contener a 4.000 personas el pasado 18 de septiembre, terminando con gente haciendo sus necesidades en las escolleras del puerto por falta de aseos. Mientras el SUP, con Ana María Alarcón a la cabeza, pide transparencia, la realidad es que los refuerzos llegan para blindar la caravana de Pedro Sánchez y no para cerrar la frontera. En Ceuta, la seguridad nacional parece manejarse como una lista de la compra mal redactada: se quita personal donde falta y se pone mandos que no saben coordinar dos equipos, todo mientras el presupuesto se escapa en 'premios' diplomáticos.
Hay quien viaja para descubrir el mundo y quien, como Julio Martínez, alias 'Julito', viaja para hacer un vaciado de maletas express. El guion es digno de una película de serie B: entre diez y quince vuelos relámpago a Venezuela, siempre con el mismo kit de Samsonite negro. El patrón es tan absurdo que asusta: salía con las maletas a reventar y volvía vacío, sin siquiera tiempo de cambiarse la corbata o dormir una siesta en Caracas. Menos de 24 horas por viaje. Un servicio de mensajería humana que, según la Fiscalía Anticorrupción, no transportaba recuerdos, sino fajos de billetes que luego aterrizaban en cuentas extranjeras. Para el ciudadano medio, ahorrar 10.000 euros requiere una disciplina monacal; para Julito, esa cifra era el contenido de un sobre con anotaciones en chino. En diciembre de 2025, la Policía Nacional convirtió su casa en Madrid en un juego de 'busca el tesoro' financiero. Hallaron 286.070 euros escondidos en lugares donde uno normalmente guarda el detergente o el equipo de golf: 50.000 euros en un radiador (para mantener el dinero calentito, supongo), 74.900 euros en el baño y hasta 5.270 euros en un neceser. Una ingeniería financiera de nivel 'colchón'. Lo más jugoso es el timing. Mientras Plus Ultra absorbía 53 millones de euros en ayudas públicas a través del FASEE y la SEPI entre marzo y agosto de 2021, los vuelos de Julito se intensificaban en 2022. ¿La magia para saltarse el modelo S-1 de Hacienda? Un presunto 'pase VIP' facilitado por el comisario Jesús María Gómez Martín, jefe de Barajas. Y mientras tanto, José Luis Rodríguez Zapatero intenta explicar que sus joyas de 1,3 millones de euros fueron un detalle afectuoso del rey Abdalá de Arabia Saudí. Todo muy natural, como quien recibe un paquete de galletas, mientras sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, esperan su turno para explicar el papel de What the Fav SL en este puzzle de blanqueo.
Hay una aritmética del cariño muy curiosa en el Pazo de Raxoi. En el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, el espacio en la fachada no se mide en metros cuadrados, sino en ideología. Mientras que la bandera de Palestina disfruta de un palco VIP en el centro del edificio desde hace más de un año, la de Ceuta ha tenido que conformarse con el rincón más oscuro de la fachada, como quien esconde una bolsa de basura el día que no pasa el camión. La historia es un manual de instrucciones sobre la hipocresía institucional. Primero, un edil del PP intentó colgar la bandera ceutí durante una concentración en la plaza del Obradoiro contra la invasión marroquí, pero la alcaldesa nacionalista, Goretti Sanmartín, le aplicó un 'borrado rápido': la bandera duró exactamente treinta minutos. Media hora de visibilidad. Menos de lo que tarda uno en hacer la cola del súper un sábado por la mañana. Para evitar el desplante, el PP llevó la propuesta al Pleno. Los once diputados populares lograron que se aprobara, pero el PSOE y el BNG votaron en contra. Sí, han votado en contra de reconocer a Ceuta mientras mantienen el apoyo ferviente a Palestina bajo el pretexto de una 'comisión para visibilizar la situación terrible' del pueblo palestino. Es una gestión del espacio público muy creativa: para unos, un acuerdo del pleno y el centro de la escena; para otros, una votación obligada y el exilio a una esquina. Al final, el Pazo de Raxoi no es un consistorio, es un tablero de ajedrez donde el PSOE decide qué tragedias merecen el centro del escenario y cuáles pueden ir relegadas al margen, como una nota al pie de página que nadie quiere leer.
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