Crítica:
La noticia es un festín de contradicciones, aunque brilla por ausencia de respuestas directas de Renfe sobre el viaje a Japón. El contraste entre la 'dejadez' del empleado y la 'desorganización' de la cúpula es el verdadero motor del texto.
La noticia es un festín de contradicciones, aunque brilla por ausencia de respuestas directas de Renfe sobre el viaje a Japón. El contraste entre la 'dejadez' del empleado y la 'desorganización' de la cúpula es el verdadero motor del texto.
Hay quienes necesitan años de estudio y noches en vela para montar un negocio, y luego está Carles Arques. El exdirigente del PSPV ha descubierto el secreto del éxito emprendedor: que tus antiguos colegas sigan mandando. Su empresa, EU Local Affairs SL (que se vende con el nombre más aséptico posible, Euromunicipal), nació el 28 de octubre del año pasado y, en lugar de pasar por el valle de lágrimas del emprendimiento, aterrizó directamente en el colchón de los fondos públicos. En menos de un año, se ha embolsado 229.240 euros. Para que nos entendamos: mientras el ciudadano medio pelea con el banco por una hipoteca, Arques ha facturado el equivalente a varias casas sin despeinarse. La técnica es la vieja y confiable 'ingeniería del contrato menor'. Quince adjudicaciones directas entre diciembre de 2025 y septiembre de 2026 repartidas en 14 municipios. El patrón es casi poético: once de esos contratos rozan los 14.000 euros, bailando justo debajo del límite legal de los 15.000 euros para evitar que alguien tenga que publicar un anuncio en el BOE y pedir presupuestos a otros. Es el arte de pasar desapercibido mientras se llena la cuenta. Desde los 9.680 euros de Aldaya (bajo el mando de Guillermo Luján) hasta los 17.850 euros de Puebla de Vallbona, firmados justo antes de que el PP tomara el mando con Jaime Ruix, el mapa de clientes parece el directorio telefónico del socialismo valenciano. Incluso Alcácer, gobernado por el PP, entró al trapo con dos contratos que suman 35.332 euros por la misma 'Agenda Urbana', un movimiento que huele a fraccionamiento de contrato desde aquí. Arques, que ya fue asesor en la Delegación del Gobierno y en la Diputación de Valencia bajo Bartolomé Nofuentes, ha pasado de gestionar los fondos europeos a cobrar por decir cómo gestionarlos. Una transición profesional tan fluida que asusta.
Hay una danza muy particular en las altas esferas de la política: mientras el discurso oficial se ensaña con los rentistas, en el salón de casa se gestionan holdings que harían palidecer a cualquier inversor de Wall Street. Montse Mínguez, la ex portavoz del PSOE, ha decidido hacer un 'paso atrás' —traducción: salir por la puerta de atrás— tras descubrirse que su pareja, Sergi Vélez, tiene una relación muy creativa con el concepto de 'colaboración ciudadana'. Resulta que el fisco de Andorra le envió diez notificaciones. Diez. Para quien no sepa leer el lenguaje de la administración, ignorar diez avisos no es un despiste, es un deporte de riesgo. El asunto es sencillo: la Secretaría de Estado de Asuntos Financieros Internacionales buscaba datos sobre el padre de Vélez, José Luis Vélez Burrell, un promotor inmobiliario nacido en Lérida en 1952 que se nacionalizó andorrano en 2013. El señor falleció en un accidente cerca de Lisboa dos años antes del edicto, pero sus cuentas dejaron un rastro que el Estado español quería seguir por un presunto delito tributario. La hipocresía tiene un precio exacto. Mientras Mínguez predicaba austeridad, su pareja controlaba un holding con 30 inmuebles en España y unos ingresos declarados de 1,3 millones de euros el año pasado. Y para rematar el cuadro, el Ayuntamiento de Lérida le perdonó una deuda de 300.000 euros justo cuando Mínguez era concejal de Economía. Un sablazo al erario público que se gestionó con la naturalidad de quien pide un café. El Gobierno de Andorra tuvo que publicar un edicto el 1 de octubre de 2020 en el BOPA porque Sergi Vélez y su hermana Núria jugaban al escondite con la ley. Al final, Mínguez dimite diciendo que es 'lo mejor para el proyecto colectivo'. Claro, porque el proyecto colectivo no encaja bien con los paraísos fiscales y los perdones millonarios.
Mantener la silla en Moncloa es, al parecer, un deporte extremo que justifica cualquier pirueta ética. No hablamos de negociar presupuestos o repartir ministerios, sino de entrar en el terreno del barro más denso. Según los papeles que ha rescatado THE OBJECTIVE de un sumario de la Audiencia Nacional, las 'cloacas' del PSOE no solo estaban dispuestas a todo, sino que diseñaron un plan de demolición personal contra el fiscal Anticorrupción José Grinda. La estrategia era tan rudimentaria como cruel: fabricar mentiras, inventar desviaciones sexuales y salpicar incluso a la familia del fiscal para convertirlo en un paria. Todo esto no era un capricho, sino una moneda de cambio, un 'vale por un favor' para Junts y Carles Puigdemont. El documento de 44 páginas lee como un guion de serie B donde la verdad es un estorbo. Querían que Junts lanzara la denuncia el día 12, usando información falsa como un ariete para tumbar causas espinosas como el 3 por ciento, el caso Pujol o las indagaciones sobre Aigües de Girona. Es la ingeniería financiera del chantaje: cambiar la honorabilidad de un funcionario por la supervivencia política de un Gobierno. En el camino, no dudaron en señalar a Consuelo Madrigal o a mandos de la Guardia Civil, tratando la justicia como si fuera una lista de la compra donde se tachan nombres según convenga al calendario electoral. Lo más delirante es ver cómo se obsesionaban con un policía de la UDEF llamado Fran, creyendo que eliminar el eslabón más débil haría colapsar todo el castillo de naipes. Mientras el ciudadano medio lucha por pagar la luz, en los despachos del poder se fraguaba una alianza de conveniencia basada en el fango, donde el objetivo no era la justicia, sino que el tablero siguiera configurado a su favor. Una danza macabra entre el socialismo y el independentismo con el fiscal Grinda como sacrificio ritual.
La burocracia tiene un don especial para el surrealismo, pero lo del Ministerio de Igualdad es arte abstracto. Resulta que la asociación Trans No Normativos (TNN), un grupo donde abundan militares y policías que juegan al ajedrez con la identidad y la estética, ha pedido una subvención. El Instituto de las Mujeres les ha cerrado el grifo con una frialdad quirúrgica: dicen que no cumplen el requisito del 65% de mujeres en su Junta Directiva. El problema es que, en el papel, el 75% son mujeres. Tres de cuatro integrantes tienen el sexo registral femenino, pero el Ministerio parece haber hecho la lectura del DNI como quien lee un menú de restaurante: si el nombre suena a 'Juanjo' o 'Roberto', pues hombre será. Es la paradoja del siglo. Estamos ante una administración que, mientras presume de vanguardia, se ha quedado colgada en el siglo XIX al juzgar el género por el nombre. Juanjo Sanz, Daniel Gutiérrez, Javier Sanz y Roberto Coronel son los nombres que han detonado el conflicto. Para el Ministerio, estos nombres son un muro infranqueable que anula la ley trans de Irene Montero. Es como si te denegaran la entrada a un club de lectura porque tu nombre no suena a 'intelectual', ignorando que llevas la biblioteca entera bajo el brazo. La asociación, indignada, recuerda el caso de Emma Colao en abril de 2024 para subrayar que la apariencia sigue siendo la ley no escrita en los pasillos del poder. TNN no pide un cheque regalo ni un trato VIP; pide que alguien en el Ministerio deje de mirar la superficie y empiece a mirar los documentos. Al final, la igualdad parece funcionar como una aplicación de citas: si la foto (o el nombre) no encaja con el algoritmo del funcionario de turno, no hay 'match' ni hay subvención.
Hay quien hace cola tres años para renovar el DNI y hay quien recibe el pasaporte español como si fuera un regalo de Navidad por ser 'VIP'. La Ley de Memoria Democrática nació para sanar heridas del exilio, pero en el Consulado de España en México parece que la han confundido con un programa de puntos de fidelidad para políticos. El 5 de diciembre de 2023, Nancy de la Sierra Arámburo, senadora del PRI, y tres familiares se colgaron la medalla de la nacionalidad española sin que hubiera un solo antepasado que hubiera huido de la Guerra Civil o de Franco. El truco fue sencillo: una ingeniería familiar liderada por su padre, Óscar de la Sierra Said, de 87 años. El señor Óscar alegó ser nieto de un español basándose en un acta matrimonial, omitiendo convenientemente actas de nacimiento o bautismo. Sus padres, José Manuel y su madre, nacieron en Puebla y México respectivamente en 1903 y 1909. O sea, que el 'vínculo' se remonta al siglo XIX, décadas antes de que empezara el lío de 1936. Pero en la administración pública, cuando eres un 'VIP', los requisitos son sugerencias. Mientras el ciudadano medio pelea con la burocracia, a la familia de la senadora los recibieron con alfombra roja y WhatsApps internos para que el padre no tuviera que esperar porque 'no escucha demasiado'. El combo fue redondo: el 5 de diciembre obtuvieron el premio Óscar, Lilia y el propio hijo Óscar, junto a Nancy. Una jugada maestra de conveniencia política: Nancy, que saltó del PRI a la coalición de López Obrador y volvió al PRI el 3 de octubre de 2023, consiguió el pasaporte apenas dos meses después. Según fuentes consulares, esto no es un error, sino un sistema: el 90% de los nacionalizados por esta vía no tienen ancestros en el periodo 1936-1955. Básicamente, están regalando la ciudadanía a cambio de favores o proximidad al Gobierno de Pedro Sánchez.
En el manual de supervivencia política, hay una regla de oro: si tienes un amigo en el despacho de al lado, las facturas se vuelven sugerencias. El caso de Ángel Ros es una clase magistral de ingeniería de favores. Mientras el ciudadano medio suda tinta para pagar el IBI, Ros firmó en junio de 2014 un 'borrón y cuenta nueva' de 281.783 euros para Adaix de Negocios, la empresa del novio de Montse Mínguez. Básicamente, le quitó de encima un pufo que para cualquier mortal sería una condena a vivir bajo un puente, permitiendo que Sergi Vélez esquivara el pago del canon y la garantía de derribo de una discoteca. Un gesto generoso, casi filial. La recompensa por este tipo de 'gestiones' no llega en sobres, sino en Real Decreto. En agosto de 2018, Pedro Sánchez, con la firma de Josep Borrell —viejo conocido de Ros por sus días en el PSC—, lo catapultó a Embajador en Andorra. Lo fascinante es que Ros no era diplomático; era un político con contactos. Pasó cuatro años y medio disfrutando del aire pirenaico, organizando la Cumbre Iberoamericana de 2021 y gestionando la diplomacia entre siestas, hasta que pidió la jubilación en febrero de 2023. Pero el lujo tiene grietas. Marta Camps, la teniente de alcalde que terminó en la calle, soltó la bomba: dietas sospechosas en China y Hannover (unos 18.400 euros en total) y un gusto exquisito por fulares y corbatas de diseño que costaron 36.000 euros al erario. Todo archivado, claro. Mientras tanto, Mínguez, la arquitecta del ahorro ajeno, dimite ahora que se sabe que su pareja es un 'gran tenedor' con 30 pisos y un holding de 6,2 millones de euros. La lucha contra la especulación inmobiliaria es muy noble, siempre que el cheque no sea el tuyo.
Tener una segunda vivienda en España ha pasado de ser un ahorro para la jubilación a convertirse en una ruleta rusa donde el premio es que no te quiten la llave. El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a jugar la carta de la prohibición de desahucios, rescatando ese manual de instrucciones que ya conocíamos desde 2020, cuando la pandemia sirvió de excusa para instaurar una 'vulnerabilidad' tan elástica que cabe cualquier cosa. Es como si el Estado decidiera que tu escritura de propiedad es, en realidad, una sugerencia opcional. La Plataforma de Afectados por la Ocupación e Inquiocupación lleva desde octubre de 2021 enviando cartas al Ministerio de Vivienda que probablemente se usan para calzar mesas. Hablamos de cinco años de un silencio institucional que hace que el juego del escondite parezca una conversación fluida. Mientras tanto, Isabel Rodríguez, la ministra que presume de redactar decretos a la velocidad de un tuit, ha ignorado sistemáticamente solicitudes concretas, como la del 23 de noviembre de 2023 o la más reciente del 2 de octubre. Es la gestión del 'visto' en WhatsApp aplicada a la administración pública. El nuevo despliegue legislativo, que pasó por el Congreso y los reales decretos, vuelve a blindar la situación de quienes no pagan, dejando al pequeño propietario en un limbo jurídico. Lo más surrealista es el reparto de facturas: el decreto pretende que las CCAA se conviertan en deudoras de los caseros si no ofrecen alternativa habitacional a inquilinos morosos con más de dos viviendas. Básicamente, el Gobierno te dice que no puedes echar al que no paga, pero que no te preocupes, que quizá algún día una administración autonómica te devuelva el dinero con la misma agilidad con la que gestionan las citas de la Seguridad Social. Una ingeniería financiera donde el único que pierde es el que paga los impuestos y las hipotecas.
Comentarios