Hay quien dice que la televisión pública es el espejo de la sociedad, pero parece que en RTVE han instalado un filtro de Instagram que convierte los cristales rotos en pétalos de rosa. La última joya del infoentretenimiento ocurrió en 'Mañaneros 360', donde el caos en la plaza de María Pita, en La Coruña, fue presentado como una merienda campestre.
Mientras el reportero describía el lanzamiento de objetos y agresiones, el presentador Jesús Cintora aplicó una gimnasia mental digna de Cirque du Soleil para concluir que aquello era una 'concentración mayoritariamente pacífica'. Claro, porque para Cintora, que haya una docena de policías heridos y tres arrestados es solo un detalle anecdótico, como olvidarse de comprar el pan.
La narrativa es tan redonda que asusta.
Naiara Pinedo soltó que es 'legítimo' denunciar el fascismo, mientras el ministro Pablo Bustinduy daba el sello institucional al designating los ataques como 'derecho a la protesta pacífica'. Es la nueva aritmética de la televisión pública: agresiones + policías heridos = democracia liberal.
Para cerrar el círculo, Xabier Fortes en 'La noche en 24 horas' invitó a Juan Roch, quien, con la tranquilidad de quien no tiene que limpiar la sangre del asfalto, definió estos ataques como la 'normalidad' de nuestro sistema.
Santiago Abascal, desde Burgos, ha denunciado que esta violencia está organizada desde la Moncloa para acosar sus actos, citando lo ocurrido en La Coruña y Avilés.
Al final, el guion de TVE es sencillo: si el ataque es contra el tercer partido con más representación, no es violencia, es 'estética democrática'. Una ingeniería narrativa donde el odio se disfraza de civismo y el ruido de los disturbios se apaga con una sonrisa complaciente en el plató.
Crítica:
El texto original es un panfleto de denuncia con un sesgo evidente, aunque los datos de los heridos y las citas textuales son el único ancla a la realidad. Le falta contrastar la versión de la policía o de los manifestantes para no ser mera propaganda.
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