Repartir pasaportes españoles como quien reparte folletos en un semáforo. Así parece haber funcionado la 'ingeniería administrativa' en Buenos Aires. El consulado, que gestiona un volumen delirante de 645.000 peticiones, se ha puesto a limpiar el desastre y los números son, sencillamente, un chiste de mal gusto.
De 10.500 expedientes revisados, el resultado es un vacío absoluto: cero pruebas de exilio. Nada. Ni un papel amarillento que justifique que el abuelo huyó por convicciones políticas.
La trama tiene nombre y apellido: Sofía Puente. Con una firma que habría hecho palidecer a cualquier notario, la entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública decidió que el exilio era una cuestión de fechas, no de motivos.
Según su instrucción, bastaba con haber salido de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955. Básicamente, convirtió la Ley de Memoria Democrática en un 'pase libre' donde emigrar por hambre o para buscar fortuna contaba igual que huir de una persecución.
El resultado es un agujero administrativo donde 600.000 personas ya han obtenido la nacionalidad y 2,4 millones lo han solicitado.
Ahora el Tribunal Supremo ha dado el golpe sobre la mesa, exigiendo a Félix Bolaños y José Manuel Albares la lista de los 163.020 afectados por la suspensión del voto.
El Gobierno, en un despliegue de honestidad tardía, admite que de 31.390 revisados, solo 91 han acreditado el exilio. Sí, 91 personas frente a un ejército de 'nietos' que parecen haber confundido la memoria histórica con un sorteo de lotería. Mientras el Supremo califica de 'incomprensible' que la administración no entregue la lista, el Gobierno dice que 'redoblará esfuerzos'.
Traducción: estamos intentando tapar el sol con un dedo antes de las elecciones del 29 de noviembre.
Crítica:
El texto original es una mina de oro de hipocresía administrativa, aunque se queda corto al no cuestionar la conexión familiar directa entre la firmante de la instrucción y el ministro. Es un escándalo de gestión disfrazado de trámite consular.
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