Enchufismo a la Española: El 'Sanchismo' en Badajoz
La Diputación de Badajoz, en pleno verano de 2017, se lió a inventar criterios para adjudicar una plaza a medida. ¿El candidato? David Sánchez, hermano de Pedro, claro. No es que tuvieran prisa por encontrar al más capacitado, es que primero apareció el apellido, y luego, como quien busca las gafas en la cabeza, se inventaron el puesto, los requisitos y hasta una baremación exprés. El caso, que ha llegado a juicio, destapa una trama de “ingeniería financiera” institucional digna de estudio: actas sin firma, puntuaciones infladas (90 puntos que inexplicablemente se convirtieron en 95), y un responsable de Cultura que confiesa haber estado “viendo a los participantes” antes de la evaluación. Manuel Candalija, ese es su nombre, se preparó a conciencia. La cosa es tan evidente que la acusación habla de “dolo”, de “maquinación” y de un proceso sin “transparencia”. ¿La guinda del pastel? La primera valoración dejaba a todos suspendidos, excepto al hermano. La segunda, convenientemente manipulada, aprobaba a seis. Todo esto, mientras el ciudadano de a pie intenta cuadrar los números de la lista de la compra. El abogado de Liberum, Alexis Aneas, lo resume a la perfección: primero el nombre, luego el puesto, la urgencia, los criterios y el expediente. Luego, a ver cómo se disimula el asunto. Incluso Iustitia Europa denuncia la arbitrariedad y la creación de un puesto “impuesto” a los funcionarios. Es decir, un sablazo a la legalidad con la excusa de un favor familiar.
Cristian Sanz