Imagínate despertar con un sofoco que podría derretir el asfalto de agosto y descubrir que tu tratamiento es ahora un objeto de coleccionista. Para unas 400.000 mujeres, la menopausia ha dejado de ser un proceso biológico para convertirse en una gincana urbana: recorrer diez farmacias buscando un bote que no existe.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) admite que el suministro de cuatro fármacos clave está más roto que una silla de plástico en un parque público.
El caso de Lenzetto es la joya de la corona del despropósito. Un problema con el difusor desde marzo ha dejado a miles en el aire.
La AEMPS dice que todo volverá a la normalidad en noviembre, pero luego suelta la bomba: la colaboración del laboratorio ha sido 'poco eficiente' y el plazo es 'poco fiable'. Traducción: nos están vendiendo la moto y probablemente no haya nada en noviembre.
Mientras tanto, el efecto dominó hace estragos.
Al no haber Lenzetto, todo el mundo saltó sobre los parches Evopad y Estradot, colapsando el stock. Para rematar la faena, Estradot ha decidido cerrar el chiringuito y dejar de comercializarse. Luego tenemos a Bijuva, que tras suspender la fabricación y el envasado durante meses, ahora sufre un 'embotellamiento' de pedidos que promete despejarse a finales de noviembre.
¿La solución del Ministerio de Sanidad? Llamar a los laboratorios para que financien alternativas como el gel Oestraclin, que sí hay stock, pero que los laboratorios han pasado de financiar.
Básicamente, el Estado pide el favor y la industria responde que no le interesa el negocio si no hay margen suficiente. Al final, el ciudadano paga el pato y los sofocos, mientras Climodien desaparece del mapa mundial porque a la empresa le ha parecido una buena idea dejar de venderlo, confiando en que el 14% de cuota de mercado que deja vacío no sea un problema.
Un despliegue de empatía corporativa digno de un premio.
Crítica:
La noticia es un catálogo de excusas institucionales que oculta la impotencia del Estado frente a la avaricia farmacéutica. El texto original es demasiado amable con la AEMPS, omitiendo que 'poco fiable' es un eufemismo para decir que el laboratorio les está tomando el pelo.
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