La doble vara de medir de Wyoming: el millonario de izquierdas con 19 pisos que arremete contra los ricos

Wyoming: 19 pisos y discurso de izquierda

social Una ilustración conceptual y satírica. Un micrófono de televisión antiguo colocado sobre una montaña de llaves de casas y escrituras notariales. Al fondo, una silueta urbana de Madrid con edificios que parecen piezas de un juego de Monopoly. Colores contrastados, estilo editorial de revista política, atmósfera irónica.

Hay una gimnasia mental admirable en el ecosistema mediático actual, pero lo de José Miguel Monzón Navarro, alias El Gran Wyoming, es deporte de élite. Desde 2006, el presentador de ‘El intermedio’ ha hecho de la sátira un bisturí para diseccionar las fortunas ajenas y los pecados de la derecha, mientras en su propia cartera guardaba un catálogo inmobiliario que haría palidecer a cualquier fondo buitre de barrio.

No hablamos de un modestito apartamento para pasar el verano, sino de más de 19 inmuebles repartidos por España. La mayoría de sus apuestas están concentradas en la Comunidad de Madrid, con propiedades en Chamberí, Malasaña y el centro histórico. Hay de todo: pisos, locales comerciales y plazas de garaje.

Básicamente, mientras el ciudadano medio lucha contra el sablazo del alquiler o intenta que la hipoteca no se coma su sueldo, Wyoming ha montado un imperio de ladrillos. Lo más fascinante es la naturalidad con la que gestiona la paradoja. El comunicador no se esconde; afirma haber ganado mucho dinero en 30 años de televisión y que lo invierte donde quiere.

Según él, se puede ser rico y 'buena gente'. El problema no es el saldo bancario, sino la hipocresía de usar la riqueza como arma arrojadiza contra el adversario político mientras uno mismo es, técnicamente, un gran tenedor. Es la eterna historia del 'haz lo que yo digo, pero no mires mi escritura de propiedad'.

En plena crisis de vivienda, donde el precio de los alquileres es una pesadilla cotidiana, descubrir que el altavoz de la justicia social tiene una colección de pisos es como enterarse de que el vegano más radical es el dueño de una sequencedora de jamones. Una contradicción que no se resuelve con humor, sino con coherencia.

Crítica:

El texto original es demasiado tibio y evita el conflicto directo para no herir sensibilidades. Le falta courage para señalar que la contradicción no es una 'percepción', sino un hecho matemático.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!