En la Diputación de Badajoz, el concepto de 'meritocracia' parece haberse confundido con el de 'árbol genealógico'. Mientras el ciudadano medio se pelea con la administración para conseguir una cita médica, algunos logran que el currículum sea un simple trámite familiar. El Tribunal Supremo, en una providencia del 6 de mayo de 2026, ha puesto el punto final a la fantasía de Ana Filipa Filipe Domingues.
La nuera de Francisco Mendoza Sánchez, ex delegado del Gobierno en Extremadura, ha visto cómo su intento de salvar un nombramiento cuestionable se estrellaba contra la realidad jurídica.
El magistrado José Luis Requero y el presidente Pablo Lucas no han tenido piedad: el recurso de casación estaba tan mal fundamentado que ni siquiera merecía entrar en el juego.
Es el clásico caso de intentar tapar el sol con un dedo, pero con un dedo que no sabe escribir derecho. El Supremo ha dejado claro que no está para analizar 'defectos de forma' en escritos que no aportan nada nuevo, condenando además a la recurrente a pagar las costas procesales, con un tope de 500 euros más IVA por cada parte.
Un sablazo final, aunque ridículo comparado con el valor de una plaza de funcionario.
Este episodio es el espejo deformante del 'caso del hermanísimo' de Pedro Sánchez en la misma institución. Si bien uno va por la vía penal y el otro por la contencioso-administrativa, el aroma es el mismo: el uso de la maquinaria pública como una agencia de colocación privada.
Francisco Mendoza Sánchez, quien ya tiene a varios familiares en la Diputación y en Promedio, intentó blindar a su nuera portuguesa mediante un examen corregido 'a medida', una maniobra que el TSJ de Extremadura ya había dinamitado en 2024. Ahora, la Diputación de Badajoz tiene la sentencia firme en la mesa y el dilema de si ejecutarla de oficio o esperar a que alguien se atreva a denunciar, sabiendo que en esos pasillos el miedo a las represalias es el combustible principal.
Crítica:
El texto original es una pieza de denuncia clásica que juega con el paralelismo para amplificar el escándalo. No falta información técnica, pero el énfasis en el 'miedo a represalias' es una inferencia periodística que escapa a la prueba judicial.
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