‘Julito’ Martínez confiesa al juez que sigue pagando a las hijas de Zapatero «por ser quienes son»

Sueldo gratis para las hijas de Zapatero

politica Una ilustración satírica de estilo editorial. Un maletín de cuero abierto sobre una mesa de madera antigua, del cual brotan billetes que se transforman en humo. Al lado, un radiador antiguo donde se apoyan sobres con caligrafía asiática. Fondo oscuro de un juzgado con un mazo de juez borroso, atmósfera de ironía y opulencia oculta.

Hay gente que paga Netflix para ver series y hay empresarios que pagan 239.755 euros a What The Fav simplemente 'por ser quienes son'. Así de sencillo es el manual de cortesía de Julito Martínez, el hombre de confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, quien este martes dejó al juez José Luis Calama con la mirada perdida durante cuatro horas de una declaración que tuvo más lagunas que un queso suizo.

Mientras el ciudadano medio se pelea con la factura de la luz, Julito admite haber abonado esa cifra astronómica a las hijas del expresidente por unos trabajos de maquetación que, spoiler: no se prestaron. Básicamente, es como pagar la cuota del gimnasio durante años sin haber pisado la cinta una sola vez, pero con la diferencia de que aquí el dinero sale de Análisis Relevante y el motivo es un 'asesoramiento personalizado' que huele a tráfico de influencias desde la distancia.

Lo más surrealista no es el agujero contable, sino la geografía doméstica de Julito. El empresario guarda sobres con caracteres orientales junto a los radiadores porque 'no tiene espacio'. Sí, claro. También resulta fascinante que el señor no recuerde cuántas empresas tiene ni quién le paga el alquiler de su piso en la calle Diego de León.

Una amnesia selectiva digna de un Oscar. Entre el restaurante Portonovo —donde Julito dice que Zapatero sí estuvo, contradiciendo al exmandatario— y los contactos con 'la dama' (Delcy Rodríguez) facilitados por Javier de Paz, la crónica queda clara: Julito intenta nadar y guardar la ropa.

Ha reconocido que las anotaciones sobre la Constitución venezolana eran dictados directos de Zapatero, pero cuando llega la hora de dar nombres concretos en la SEPI, el disco se raya. Un despliegue de generosidad financiera y vacío mental que deja al juez Calama desesperado y a nosotros, los que pagamos el alquiler, con la boca abierta.

Crítica:

El texto original es un despliegue de 'lagunas' convenientemente coordinadas. El título es correcto, pero el contenido es una oda a la amnesia selectiva del imputado.

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