"No todas las almejas son iguales": expulsan a una empresa italiana de la feria de pesca de Vigo por "sexista"

Almejas y desnudos: el sablazo en Conxemar

social Una ilustración satírica y conceptual. Un stand de feria comercial de mariscos donde los folletos publicitarios vuelan por el aire, transformándose en peces. En el centro, un martillo de juez gigante hecho de hielo cae sobre una montaña de almejas, simbolizando la expulsión. Estilo editorial de revista moderna, colores vibrantes, fondo minimalista de puerto pesquero.

Hay quien confunde el marketing con un catálogo de los años setenta y luego se sorprende cuando el portero le cierra la puerta en las narices. En la XXVII edición de Conxemar, en Vigo, la empresa italiana La Selvaggia decidió que la mejor forma de vender almejas del Adriático no era hablando de la calidad del molusco, sino poniendo a modelos desnudas a hacer el 'estilo sirena' sobre montañas de marisco.

Un despliegue de creatividad que haría palidecer a cualquier publicista con dos dedos de frente y que, básicamente, es el equivalente a intentar vender un seguro de vida usando fotos de accidentes de tráfico. El folleto 'Welcome to La Selvaggia' era un festín de doble sentido barato.

Modelos tumbadas sobre almejas, al timón de barcos o entre redes de pesca, acompañadas de frases como 'No todas las almejas son iguales' o el ya clásico 'Pescado fresco'. Un juego de palabras que no es precisamente ingeniería lingüística, sino el típico chiste de bar que ya no hace gracia ni en el puerto más recóndito.

La empresa, que ya estaba planeando un calendario para 2027 siguiendo esta línea estética de 'marisco y piel', olvidó que el mundo ha girado un poco desde que el sexismo era una herramienta de ventas aceptable. La reacción de Conxemar fue quirúrgica: expulsión inmediata y definitiva.

El Ministerio de Pesca de Italia, que era quien pagaba el alquiler del espacio expositivo, aplicó la técnica del 'yo no he sido', desvinculándose frontalmente del asunto para evitar que la mancha llegara a Roma. Al final, La Selvaggia se quedó sin stand y con la lección aprendida: en el siglo XXI, intentar vender almejas usando cuerpos femeninos como mantel es la forma más rápida de acabar fuera de la feria antes de que se acabe el primer lote de producto.

Crítica:

La noticia es un reporte fáctico correcto, pero el título original es casi tan ingenuo como la campaña de la empresa. Falta analizar si hubo sanciones económicas reales más allá de la simple expulsión del recinto.

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