Crítica:
La noticia es un catálogo de contradicciones flagrantes. El contraste entre los 24 años de cárcel y la ausencia de imputación de Ayuso deja en evidencia que el Gobierno opera en una realidad paralela.
La noticia es un catálogo de contradicciones flagrantes. El contraste entre los 24 años de cárcel y la ausencia de imputación de Ayuso deja en evidencia que el Gobierno opera en una realidad paralela.
Hay quienes llaman 'networking' a lo que el resto de los mortales llamamos un atraco a mano armada con traje de lino. Mientras el ciudadano medio pelea con la factura de la luz o reza para que la compra del mes no supere el presupuesto, Vicente Fernández, expresidente de la SEPI entre el 23.06.2018 y el 04.10.2019, parece haber perfeccionado el arte de la 'ingeniería financiera' personal. La UCO ha dejado al descubierto que Fernández no solo se paseaba por los pasillos del poder, sino que cobró 132.500 euros de Tubos Reunidos. Sí, de esa misma empresa que el Gobierno rescató con la generosa suma de 112,8 millones de euros. Un detalle exquisito: usar la llave del tesoro público para abrirse la cartera propia. Pero la gula tiene niveles. Fernández no operaba solo; formaba parte del grupo 'Hirurok' junto a Leire Díez y Antxon Alonso. Este trío dinámico se repartió otras 'ganancias' por valor de 114.959 €, utilizando a Mediaciones Martínez S.L. como el colchón perfecto para que el dinero aterrizara sin hacer ruido. Si sumamos los números, el sablazo total para Vicente asciende a 247.459 euros, IVA incluido, porque hasta en la opacidad son meticulosos con los impuestos. El guion es de manual: contactos públicos, información privilegiada y una reunión estratégica el 28 de enero de 2025. En ese cónclave de intereses, Fernández habría servido de puente entre Tubos Reunidos, representada por Carlos de las Heras, y los pesos pesados del PNV, Andoni Ortúzar y Joseba Aurrekoetxea. Todo para que el rescate fluyera y el porcentaje personal llegara puntual a la cuenta. Así funciona la maquinaria: el Estado pone los millones y el gestor pone la firma y el hambre.
En España, el pasaporte es ese librito que guardamos con celo para huir de la realidad en agosto, pero para Begoña Gómez se ha convertido en el trofeo de caza del juez Juan Carlos Peinado. El magistrado, con una frialdad quirúrgica, ha citado a la esposa del presidente Pedro Sánchez y a su asesora, Cristina Álvarez, este miércoles a las 18:00 horas para que entreguen sus pasaportes. Básicamente, Peinado les ha puesto el 'grillete administrativo' para evitar que el avión despegue antes de que el jurado popular decida si hay delito o solo una tormenta perfecta de influencias. Mientras tanto, en el Palacio de la Moncloa el ambiente es de incendio forestal. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, ha salido al balcón con el guion ensayado para calificar las resoluciones del juez como «incomprensibles y contrarias a la ley». Es la clásica jugada: cuando el dato jurídico aprieta, se recurre al adjetivo político. Para rematar la jugada, el Consejo General del Poder Judicial ha abierto un expediente disciplinario contra Peinado, impulsado por un Fernando Grande-Marlaska que ve «suma gravedad» en que el juez insinuara que los guardaespaldas de Gómez podrían ser los copilotos de una fuga cinematográfica. El Financial Times, que mira nuestro circo desde la distancia cómoda de Londres, ha decidido recordarnos que el árbol genealógico y el círculo de confianza del Ejecutivo están en oferta. Entre el hermano del presidente, David Sánchez, esperando sentencia por presunta venta de influencias; el exministro José Luis Ábalos, que acaba de comerse una condena de 24 años del Tribunal Supremo; y las investigaciones sobre José Luis Rodríguez Zapatero, la trama parece un juego de Jenga donde falta la pieza clave. Lo más irónico es que Peinado se jubila en septiembre al cumplir los 72 años. El juez se irá a casa con la satisfacción del deber cumplido, mientras que para los demás, el aterrizaje forzoso acaba de empezar.
Hay una forma muy elegante de limpiar la mesa antes de repartir las cartas: se llama 'evaluación técnica'. En el caso del contrato de Red.es para la Oficina Acelera Pyme, la limpieza fue quirúrgica. Mientras el ciudadano medio pelea con la administración para que no le cobren una tasa indebida, aquí se manejaba un presupuesto de 3,685 millones de euros (que, si le sumas el IVA, supera los cuatro millones), fondos europeos que parecen deslizarse con una facilidad pasmosa hacia ciertos bolsillos. El guion es digno de un manual de 'cómo cocinar un concurso'. El juez Juan Carlos Peinado ha puesto la lupa sobre una pieza donde la Dirección de Economía Digital, capitaneada por Luis Prieto Cuerdo, hizo el trabajo sucio: diseñó el contrato, fue el responsable de su ejecución y, convenientemente, redactó el informe de valoración técnica. Un concentrate de poder que haría palidecer a cualquier auditor serio. La magia ocurrió entre septiembre de 2020 y febrero de 2021. Durante cinco meses, la Mesa de Contratación se tomó su tiempo, como quien espera a que el café se enfríe, para decidir que seis de los diez rivales de Juan Carlos Barrabés no daban la talla. IDC Research, Internetsia, Memorándum Multimedia, Oesía Networks y las UTEs de Consultia-Nebext y Mainjobs-Fidesol fueron fulminadas por no alcanzar los cinco puntos mínimos. Un 'corte de cinta' administrativo que dejó el camino libre. Al final, la UTE KPMG-Innova se llevó el premio gordo con un 10 redondo en la puntuación técnica, dejando a PwC y DXC Technology comiendo polvo. Todo esto mientras Barrabés mantenía sus vínculos con Begoña Gómez, compartiendo másteres y cartas de apoyo. No es que el contrato sea ilegal per se, es que la coincidencia de funciones y la criba selectiva huelen a una ingeniería financiera donde el azar no tiene invitación.
En el tablero del poder, la verdad es como un chicle: se estira hasta que alguien pone el dedo en la llaga. Dos exjefes de la UCO, Rafael Yuste y Alfonso López Malo, han jugado al juego del 'primero digo que no y luego confieso'. Ante el juez Santiago Pedraz, la historia es un delirio de presupuestos invisibles y órdenes susurradas. Resulta que estos mandos negaron inicialmente haber recibido presiones de la cúpula para 'ponerse de perfil' en causas que incomodan al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero claro, cuando los agentes de su propia unidad empezaron a apretar las tuercas, la verdad salió a flote: sí hubo presiones, y el hilo conducía directo al DAO de la Guardia Civil, Manuel Llamas. Es la clásica maniobra de oficina: te piden que mires hacia otro lado mientras el hermano del presidente, David Sánchez, tiene sus asuntos en la Diputación de Badajoz bajo la lupa. Mientras el ciudadano medio se pelea con la factura de la luz, aquí se gestionan 'informaciones reservadas' como quien pide un menú del día. El imbroglio escala con Leire Díez y Santos Cerdán, señalados como los arquitectos de una trama para desestabilizar causas judiciales. Para añadir sal al guiso, se investiga si Díez pudo influir en la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, para abrir expedientes contra la UCO. Todo esto envuelto en notas de despacho y secretos de estado que parecen sacados de una mala serie de espionaje, donde la lealtad institucional tiene un precio y la honestidad es un accesorio opcional que solo aparece cuando el juez pide explicaciones.
Hay quienes confunden la gestión de un Ministerio con la gestión de un grupo de WhatsApp de barrio, y el entorno de José Luis Ábalos parece haber optado por la segunda. Mientras el Tribunal Supremo le cae encima con una condena de 24 años de prisión por el caso Mascarillas, su pareja, Andrea de la Torre Maeso, ha decidido que la culpa no es de la ingeniería financiera del exministro, sino de la exmujer, Carolina Perles. El lunes, a las 18:53 horas, De la Torre lanzó un mensaje que parece sacado de una telenovela de bajo presupuesto, preguntando cuánto le habrían pagado a Perles por 'traicionarlo' y lanzando sentencias lapidarias sobre los hijos del condenado. Es fascinante el patrón: cuando los datos aprietan, surge la narrativa del 'pago secreto'. Ábalos ya lo hizo en 2024, intentando desviar la atención de que pagaba unos 6.000 euros al mes —lo mismo que su sueldo de ministro— a una prostituta, Jésica Rodríguez García, quien cobraba la módica suma de 1.500 euros diarios por acompañarlo en viajes oficiales. En aquel entonces, el exministro llamó 'correo fake' a la evidencia, una táctica tan sofisticada como intentar tapar el sol con un colador. Ahora, la joven malagueña, que tiene una edad similar a la de Rocío, la hija mayor de Ábalos, ha recurrido a cambiar de número de teléfono para seguir el hostigamiento. Desde septiembre de 2025, con el documental 'El precio de la corrupción', hasta el pasado 17 de octubre, la estrategia ha sido la misma: amenazas sobre la maternidad de Perles y difamaciones sobre supuestas condenas por conducir ebria que nunca existieron. Al final, mientras uno se prepara para la celda, la otra se cree la directora de una campaña de desprestigio que solo consigue sumar expedientes judiciales por acoso.
Imaginen que el Ayuntamiento de Soria es ese cajón de sastre donde guardamos los tickets del súper y las facturas pendientes. Pues bien, la Guardia Civil ha decidido hacer limpieza general. Desde primera hora de la mañana, la Policía Judicial ha entrado a saco en el Consistorio, buscando rastros de lo que en la calle llamamos 'el juego de los contactos' y en el juzgado 'organización criminal'. El menú de delitos es variado, casi un buffet libre de irregularidades: blanqueo de capitales, prevaricación, tráfico de influencias y falsedad documental. Básicamente, el kit completo de la ingeniería financiera municipal. Todo esto ocurre bajo la batuta del Tribunal de Instancia Plaza número 3 de Soria y la Fiscalía de la Audiencia Provincial. Lo curioso, casi poético, es el timing. Carlos Martínez, el actual líder del PSOE en Castilla y León, fue el patrón de Soria hasta abril de este año, justo antes de saltar a las autonómicas. Ahora el timón lo lleva Javier Antón, también del bando socialista. Es fascinante cómo la 'máxima colaboración' que presume el Ayuntamiento en sus notas de prensa suena a disculpa de quien ha sido pillado con las manos en la masa pero insiste en que solo estaba ayudando a limpiar la cocina. La operación no se ha quedado en el despacho del alcalde. Ha habido tres entradas y registros, incluyendo domicilios particulares, y ya hay cinco detenidos: cuatro en Soria y uno en Madrid. Porque claro, para que el dinero 'desaparezca' con elegancia, a veces hace falta un puente hacia la capital. Mientras el Ayuntamiento nos pide 'prudencia' y 'respeto', la calle se pregunta cuántos ceros tenía la factura de este Área de Comercio que ha dinamitado la tranquilidad de la provincia.
Hay quien dice que el dinero público es un fondo común, pero en la 'trama Leire' parece que lo confunden con una hucha personal para repartir entre amigos. La historia es tan vieja como el camino: una empresa, Tubos Reunidos, recibe un rescate del Gobierno de Pedro Sánchez por 112,8 millones de euros. Hasta ahí, filantropía estatal. El problema llega cuando la compañía vende una planta en Sestao en julio de 2024 por 15 millones. Según las reglas del juego, 9,8 millones debían volver directos a la SEPI. Pero, claro, devolver el dinero es un hábito poco extendido en ciertos círculos. Aquí entra el grupo 'Hirurok', una suerte de agencia de viajes para el poder donde militan Vicente Fernández, ex presidente de la SEPI, y Leire Díez. Cuando la vía directa con la administración resultó ser un muro de hormigón, activaron el 'teléfono rojo' con Santos Cerdán. El guion es digno de una serie de suspense: una reunión en el despacho de Cerdán en noviembre de 2024 con Carlos López de las Heras y Jesús Pérez Rodríguez-Urrutia. ¿El objetivo? Que la SEPI dejara de ser tan insistente con el cobro. La magia operó rápido. El 14 de marzo de 2025 pidieron el aplazamiento y, en solo 19 días, la SEPI dijo que sí. Mientras tanto, el contrato de 'asesoramiento' —esa palabra tan elegante para disfrazar un sablazo— prometía 40.000 euros por el éxito de la gestión. Para el ciudadano medio, 40.000 euros son años de ahorros o una hipoteca; para esta trama, es simplemente el precio de un favor bien colocado. Leire Díez, actuando como la gran arquitecta, incluso movió los hilos con el Vicelehendakari Mikel Torres Lorenzo en octubre de 2024, asegurando que podían ayudar 'desde otras vías'. Vías que, casualmente, siempre terminan en la cuenta corriente de alguien.
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