El mexicano de 93 años nacionalizado ilegalmente registró a otros cinco familiares

Pasaporte español: el buffet libre de México

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un pasaporte español antiguo abierto sobre una mesa de madera, del cual brotan como si fueran ramas de un árbol genealógico varias copias idénticas de pasaportes más pequeños. Al fondo, un sello oficial de caucho gigante que dice 'APROBADO' aplastando un libro de leyes polvoriento. Estilo editorial de periódico, colores sobrios con un toque de ironía visual.

Hay quien dice que la burocracia es un muro infranqueable, pero para Felipe Salvador Ruiz de Velasco, de 93 años, resultó ser una alfombra roja. El señor Felipe, nacido en México en 1933, ha logrado colarse en el club de la nacionalidad española usando una técnica de 'ingeniería genealógica' digna de premio.

El truco consistió en invocar a su bisabuelo, Tomás Ruiz de Velasco Sáinz de Baranda, un señor que nació en Burgos en 1821 y pasó a mejor vida en México en 1889. Sí, leen bien: 1889. El problema es que la Ley de Memoria Democrática está diseñada para quienes huyeron del horror entre 1936 y 1955, no para quienes emigraron cuando Fernando VII aún era noticia.

Es como intentar entrar en un descuento para jubilados presentando el carnet de identidad de un tatarabuelo. Lo verdaderamente fascinante no es el descuido, sino el 'efecto dominó'. Una vez que el Ejecutivo de Pedro Sánchez le dio el visto bueno, el pasaporte español se convirtió en un paquete familiar.

Tres hijos y dos nietos han solicitado la ciudadanía automáticamente. En el Consulado de España en México, el proceso es tan fluido que parece un autoservicio: si el abuelo tiene el papel, los descendientes entran sin que nadie revise si el expediente matriz era un delirio jurídico.

Incluso hubo un funcionario con sentido común que pegó una nota manuscrita gritando: «¡Ojo! No le corresponde. Cancelar próximamente». Pero la orden del embajador, Juan Duarte, fue clara: adelante. Todo esto se apoya en la instrucción del 25 de octubre de 2022 de Sofía Puente Santiago, que convirtió la ley en un buffet libre de nacionalidades.

Con más de 2,4 millones de solicitudes acumuladas, el sistema ha decidido que verificar los datos es demasiado esfuerzo. Mientras el ciudadano medio pelea con la administración por una ayuda, el 90% de los nacionalizados en México parecen estar surfeando una ola de laxitud administrativa donde el exilio es una sugerencia y no un requisito.

Crítica:

La noticia es un despliegue de datos impecable, pero el título original es demasiado plano para la magnitud del ridículo administrativo. El texto deja claro que el problema no es el anciano, sino una directriz ministerial que convirtió la ley en un colador.

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